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  ¿Un proceso de Helsinki para Corea? (Project-syndicate 2015/9/25)-Spanish.

 


¿Un proceso de Helsinki para Corea?
(Project-syndicate Sep 25, 2015)


El mes pasado, Corea del Norte y Corea del Sur evitaron por poco una catastrófica confrontación militar. Tras 40 horas de agotadoras negociaciones, el Sur aceptó detener las transmisiones por
altavoces hacia la zona desmilitarizada (DMZ) entre ambos países a cambio de que el Norte
“lamentara” las muertes de soldados surcoreanos causadas por explosiones de minas terrestres
tres semanas atrás.


Si bien en la crisis Corea del Norte exhibió su acostumbrada beligerancia y agresiva retórica, hubo
también algunos cambios interesantes. Su correcta comprensión podría ayudar a generar el
impulso suficiente para iniciar, tras más de siete años de confrontación, una genuina cooperación
entre las dos Coreas y encaminar la península hacia un futuro más pacífico y seguro.


El primero de estos cambios es la postura mucho más firme del gobierno surcoreano a las
provocaciones del Norte. En 2010, el pueblo de Corea del Sur se mostró muy crítico ante el
hecho de que sus fuerzas armadas no respondieran inmediatamente tras el hundimiento por
parte del Norte del Cheonan, un buque de guerra surcoreano con más de 100 efectivos a
bordo, y el bombardeo de la Isla Yeonpyeong más entrado aquel año. En contraste, tras los
estallidos de las minas terrestres en agosto, el Presidente Park Geun-hye no retiró su exigencia de
que el Norte se disculpara, a pesar de negar haber instalado las minas. Sus índices de aprobación
subieron desde el 35% del mes anterior a un 50%.


A pesar de la popularidad de la que pueda disfrutar en Corea del Sur, este cambio implica serios
riesgos para la península. Si el Sur mantiene una actitud inflexible y entra en otro juego de
provocaciones para ver quién es más valiente con un Norte a menudo audaz y siempre
imprevisible, los resultados podrían ser catastróficos. En ese sentido, es más urgente que nunca
contar con un marco institucional para una paz permanente entre ambas Coreas.


El segundo cambio tiene relación con China, que se ha mantenido silente en esta última crisis, lo
que marca una diferencia importante con respecto a su postura de 2010, cuando se puso
activamente del lado norcoreano en la escena diplomática internacional. Por supuesto, resulta
imposible saber si su actual respuesta marca un genuino distanciamiento de su papel de único
aliado y benefactor económico clave de Corea del Norte. Puede que los gobernantes chinos
sencillamente hayan decidido que venía al caso una táctica de disciplina hacia los líderes
norcoreanos. Sin embargo, se trata de un silencio ensordecedor en momentos que la relación
entre China y Corea del Sur se está profundizando.


Si China realmente está tomando distancia de Corea del Norte, el régimen de Kim Jong-un quedará casi completamente aislado en el plano internacional. ¿Responderá Kim a ese aislamiento de
manera beligerante, continuando su confrontación con el Sur, o con pragmatismo, adoptando
una actitud más flexible?


No es una pregunta fácil de responder. A estas alturas debería estar claro que sus repetidas
provocaciones no están beneficiando a su país. Por ejemplo, su conducta belicosa en 2013
empeoró sus relaciones con China, Corea del Sur y Estados Unidos simultáneamente, y en la
última crisis todo lo que logró fue silenciar los altavoces. Sin embargo, no se lo conoce
precisamente por su pragmatismo o su diplomacia.


Puede que el mes próximo queden más claras sus intenciones, pues se espera que celebre el
aniversario 70 de la fundación del Partido de los Trabajadores de Corea con una prueba nuclear y
el lanzamiento de un nuevo misil intercontinental. Sin embargo, China, Corea del Sur y Estados
Unidos (cuyas políticas hacia Corea del Norte están más alineadas que nunca) no deberían
simplemente esperar a ver qué ocurre, sino iniciar un diálogo con el Norte y emprender
pasos para disuadir a Kim de seguir en su camino de antagonismo.


El tercer elemento nuevo en la península es una creciente conciencia entre los norcoreanos sobre la difícil situación de su país. Esto es hoy más evidente entre los soldados norcoreanos en la DMS,
para quienes las transmisiones del Sur resultaron altamente desmoralizadoras. Los jóvenes
soldados de hoy en día son parte de la llamada generación Jangmadang (“mercado negro”), que
creció durante el proceso de exposición a los mercados ocurrido tras la hambruna generalizada de
mediados de los años 90. Han estado expuestos a las películas, la música y otros productos
surcoreanos y conocen el enorme abismo que existe entre la propaganda del régimen y la
sombría realidad. Las transmisiones surcoreanas dieron en el blanco.


A medida que prosiga el proceso de exposición a los mercados, pronto no serán solamente los
soldados quienes vean a través de las fisuras de la propaganda gubernamental. Puede que no
estemos tan lejos del momento en que el cambio en Corea del Norte comience desde abajo.


Con esto se abre una nueva opción de política para Occidente: intentar que Corea del Norte
retroceda en sus políticas exterior y de seguridad mediante la profundización de sus vínculos
económicos y sociales con el resto del mundo. Los beneficios para el Norte cambiarían
radicalmente el cálculo estratégico del régimen, especialmente en lo referente al armamento
nuclear.


Los vínculos internacionales (o, más bien, las sanciones que bloqueaban los beneficios que
ofrecían) fueron vitales para la decisión de Libia de desnuclearizarse y para la disposición de Irán
a llegar a un acuerdo con otras potencias acerca de su programa nuclear. Las sanciones han sido
menos eficaces en el caso de Corea del Norte, principalmente porque su población no sabía lo
que se estaba perdiendo.


De manera similar, las crecientes conexiones entre los grupos existentes dentro del bloque
soviético y Occidente desempeñaron un papel de gran importancia para llegar en 1975 a los
Acuerdos de Helsinki, que significaron un esfuerzo por mejorar las relaciones entre Este y Oeste
durante la Guerra Fría y pusieron énfasis sobre los derechos humanos. Lo que es más importante,
permitieron llegar a un tipo de vinculación sostenida en el tiempo que hoy en día se necesita con
urgencia en la península coreana.


La crisis de agosto puede dar la oportunidad de pensar con seriedad cómo equilibrar la
continuación de las sanciones a Corea de Norte con la profundización de los vínculos económicos
y sociales. Sin un enfoque así, bien puede ser que no pase mucho tiempo antes de que el Norte
y el Sur queden enfrascados en otra confrontación militar. Tal vez la próxima no acabe tan bien
como esta última.


Traducido del inglés por David Meléndez Tormen


*Read more: http://www.project-syndicate.org/commentary/north-korea-deeper-international-engagement-by-yoon-young-kwan-2015-09/spanish


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